martes, 6 de noviembre de 2012

Escribo

Escribo par expresar el miedo que me da perderte... Sé que es algo que es casi imposible que suceda, pero que me da mucho miedo. Y es que eres tan perfecto que me cuesta concebir una sonrisa sin tu voz...

Escribo para que me leas, para que sepas que eres parte fundamental de mi vida, que te has convertido en parte fundamental de mi felicidad...

Escribo para que sepas que te admiro, que para mi cada palabra tuya, cada acción, cada paso... Son motivo de sonreír, de darme cuenta que eres grande por ser como eres, por cada uno de tus talentos, de tus sentimientos, de tus palabras...

Escribo para gritarle al mundo que te amo, que no hacen falta palabras para que lo sepas, pero hacen falta para confirmarlo... Porque quiero gritarle al mundo que me haces feliz, que me llenas, me sonrojas, me amas... Quiero gritar que amo cada uno de tus besos, cada llamada, cada caricia, cada momento, cada sonrisa, cada día, cada hora, cada segundo que paso a tu lado... Que amo todo de ti sin excusas, sin pretextos, sin quejas ni remordimientos...

Escribo porque te amo y te amo, porque por ti es que escribo...

martes, 23 de octubre de 2012

¿Quién?

Hay un millón de maneras de amar a alguien... tal vez más. ¿Quién puede decirlo? ¿Quién puede asegurar que solamente amarás una vez en tu vida? Creo que eso sería aburrido... amar una sola vez... misión imposible... Porque cuando eres capaz de decir a alguien "Te amo" logras aceptar que amas todo a través de esa persona, inclusive a ti mismo/a.

El sentir de un humano puede ser tan complejo como sencillo, relacionado directamente con su capacidad de razocinio. El amor de una persona por otra es influida por su pasado, agrade a quien agrade, pese a quien pese. Somos seres complejos, amantes de la vida misma por el simple hecho de haber sido incluidos en ella... o tal vez no.

¿Quién puede decirlo? ¿Quién puede asegurar que solo puedes vivir una vida a lo largo de tu vida? ¿Quién te priva de experimentar, de vivir nuevas aventuras? ¿Quién?

lunes, 21 de mayo de 2012

Mágico...

Recuerdo haber sentido la soledad en un rincón, haber entendido que la oscuridad estaba destinada para mi, que sentada en mi habitación comprendería el sentido de la felicidad en los demás...

Ahora, después de un tiempo... cuando te das cuenta de que tal vez la soledad es una señal más de seguir adelante, de luchar por tus metas... ahora que te das cuenta que la soledad puede acompañarte incondicionalmente a lo largo de tu vida sin traicionarte... es entonces ahora que caes en la cuenta de que tal vez nunca debiste renunciar a la soledad por tan solo un tiempo de "felicidad"...

Mirar a tus ojos, besar tus labios, tocar tu piel, despertar a tu lado y sonreír, tocar tu cabello, juguetear como dos niños y... amarnos, amarnos como nunca, como muchos, como pocos...

Todo una mentira, todo una ilusión que claro, como toda ilusión mientras dura es una belleza pero que cuando se va es un puñal en el corazón que duele, que duele y envenena... así es como me siento... no se qué sentir, he perdido la razón dos minutos: los suficientes para saber que no estarás más en mi vida, pero que sobretodo... ya no quiero verte más incluido en ella...

Mágico... fue mágico... pero eso... ya fue.....

Think a little bit about it...


Y ahora ¿por qué no sólo dejas de escribir y te animas a salir de ti misma?... a mirarte de reojo un poco, de ver en el objeto autómata en el que te has convertido. Mirando a todos sonreír aunque no estén aquí y recordando lo que se sentía sonreír con el alma, sonreír porque tenías una razón para hacerlo… porque no te habías perdido a ti misma en algún lugar de tu ciudad, del mundo.

Y así es como se siente. Mirando a todos lados sin encontrar una explicación, tratando de hablar y caminar… de poder mostrar tu furia sin reproches, sin que nadie siquiera piense en que lo has perdido todo… o al menos lo que era “todo” para ti.

Vivías un pequeño infierno, querida mía… lo que lleva a preguntarme qué es lo que realmente querías y aún sigues queriendo de ti misma. Un amor tras otro, sin descanso, sin intención alguna. Pero vamos que a quién tratas de engañar. Desahogándote con palabras, escribiendo enfurecida mientras has iniciado el día con el pie izquierdo y esperas no verlo porque sientes un gran repudio hacia él, si, así lo sientes, aunque mueras por aventarte a sus brazos diciendo que lo amas, que quieres compartir con él el resto de tus días; pero no puedes, no debes y no puedes… porque él te ha demostrado que no se lo merece, porque él sabe que estás loca por él y es tan orgulloso y tan frío que aunque le demuestres lo contrario, entonces tal vez, decida volver a ti. Volver cuando tu ya estés bien, cuando las cicatrices comiencen a ser venas horrendas marcando tu corazón, cuando otra persona comience a intentar sanarlas, aunque le cueste, aunque sea demasiado pronto.

Tantos momentos de sufrimiento culpándote a ti misma, tratando de encontrar una explicación razonable al fenómeno del amor. Entregándote cada noche, cada día con los más puros sentimientos, dejando tu corazón abierto a todo tipo de sentimiento que pudiera salir de él y por desgracia, también a todo lo que pudiera recibir: incluso mierda.

Y recuerdas todas esas veces que lo tomaste de la mano y sonreíste, cada caricia y cada beso, cada momento de complicidad, inclusive los enojos que terminaban en una reconciliación excepcional, todas las noches a su lado, la piel desnuda a la luz de la luna y el saber que eras suya y sólo suya, cada momento en que él te decía “¿Por qué no te aburres de mi?” y tu respuesta divagaba, pero siempre era la misma “Porque te amo”.

Sabes que tuvo que terminar por alguna razón que aún no logras entender… “Todo pasa por algo, pero es mejor no saber el por qué”. Mueres por llamarle decirle si le puedes ver y entonces, lanzarte directo a sus brazos, besarlo y decirle “Te amo, aún te amo”… pero simplemente… no puedes porque… no sabes si aún le amas.

Abre los ojos y mira a quien tienes de frente… mira cuantas personas han decidido extender su mano para sacarte del fango, aún cuando esto las hunda a ellas.

Es hora… hora de ser fuerte, tomar aire y salir de ahí, de ese pozo de suciedad… es hora de dejar a tu alma ser fiel a ti y poder demostrar que aún en los momentos de adversidad, el valor de ti misma, es mayor que cualquiera.

Pasado es pasado y es ahí a donde debe pertenecer por el resto de sus días.

Presente es presente… y en realidad es un regalo, uno que hay que disfrutar a cada segundo.

Futuro es futuro y es hora de darse cuenta de que él está ahí esperándote con los brazos abiertos… sólo depende de ti… el cómo será.

martes, 10 de abril de 2012

Muchas veces...

Muchas veces en la vida las cosas no salen como quisiéramos, muchas veces en la vida creemos que las ilusiones pueden ser superadas por las decepciones, nos creemos encerrados en una pequeña burbuja, cuando afuera hay un gran mundo por descubrir y disfrutar

Alguna vez leí que "la vida es una aventura cuyo inicio deciden otros y cuyo fin no deseamos, con un montón de intermedios elegidos al azar por el azar", pero lo mejor de todo es cuando ese "azar" se vuelve la fuerza para seguir adelante por sobre todas las cosas, cuando descubres que hay mas de un motivo por el cual sonreír, por el cual vale la pena cumplir tus sueños... Y sabes? Hay más de un motivo, hay miles de motivos por los cuales las cosas pueden y salen bien.... Querer es poder...

Tú eres uno de mis motivos, cada día, cada sonrisa, cada beso, cada minuto a tu lado... esta es una aventura (que aunque ha sido corta podría poder volver a empezarla una y otra vez sin parar) ha sido maravillosa y estoy segura que lo seguirá siendo... y así como sé que tu estás ahí para mi a cada momento... bueno o malo, quiero que sepas que yo también estaré aquí siempre que me necesites, sea lo que sea... altos y bajos... no matter what, no matter where... I'll be here for you always!!

domingo, 8 de abril de 2012

Ganas de... ¿nada?

Que ganas que me dan de sentir nada... de olvidar todo por cinco minutos, de caer en coma momentáneamente, de caminar con la mente en blanco y tal vez, pero sólo tal vez con una sonrisa.

Que ganas que tengo de nada... de no querer llorar, de no tener preocupaciones, de no sentir angustia o coraje...

Que ganas, que ganas de nada... de clavar mi vista en un punto que no me permita voltear a ver a nadie, que no me distraiga por un momento en lo feo, en lo bonito.

Que ganas, que ganas de nada... de caminar con una lágrima en el rostro mientras sonrío, de enojarme y reír, de sentir que estoy bien cuando... en realidad me estoy derrumbando.

Que ganas, que ganas de... que ganas de... caer... de caer por cinco minutos, de no preguntarme qué es lo bonito sino sacar todo lo malo en sólo cinco minutos... de no pensar en lo maravilloso que es estar a tu lado, cinco minutos de olvidar tus besos, cinco minutos de olvidar la más hermosas de tus sonrisas, cinco minutos de no pensar en tus caricias, cinco minutos de llanto, de llanto inconsolable, de llanto que no te deja respirar por la desesperación de que termine... cinco minutos de no entender, de no intentar entender el por qué, de no preguntarme nada, de no buscar más detalles faltantes, más atenciones perdidas... cinco minutos de perderme en mi misma, de morder la almohada y gritar.

Cinco y minutos... ¿y después?... Después continuar...

miércoles, 18 de enero de 2012

El buen padre

Padres buenos hay muchos; buenos padres, hay pocos. No es difícil ser un padre bueno, en cambio, no hay nada más difícil que ser un buen padre.

Un corazón blando basta para ser un padre bueno, pero la voluntad más firme y la cabeza más clara son todavía poco para hacer un buen padre.

El buen padre dice sí y no cuando es no... El padre bueno solo sabe decir sí... El padre bueno hace de su niño un pequeño Dios que acaba en un pequeño demonio... El buen padre no hace ídolos... Vive la presencia del único Dios.

El padre bueno escoge la imaginación del hijo con juguetes del bazar, el buen padre echa a volar la fantasía del hijo dejándole crear un aeroplano con dos maderas viejas...

El padre bueno amantela la voluntad del hijo ahorrándole esfuerzos y responsabilidades... El buen padre templa el carácter de su hijo llevándolo por el camino del trabajo y del esfuerzo.

Y así, el padre bueno llega a viejo decepcionado, tardíamente arrepentido... mientras que el buen padre crece en años respetado, querido y es, a la larga, comprendido.