viernes, 25 de septiembre de 2009

Pensamientos abstractos de la inocencia misma

Comienza la noche y busco tu mirada, esa mirada conquistadora que se refleja en mis ojos al amanecer. Despierto vacía y sin ganas de nada, la soledad me atrapa y los sueños se esfuman, ¿Qué daría por estar un poco más cerca de ti? Fácil pregunta, difícil respuesta, miradas vacías, veladas compuestas.

El mar sediento que me mira y me embellece, a tu lado el martirio de solo tenerte, cada mañana despierto vacía, cada mañana extraño mi vida. Y solo tú has logrado hacerme sentir, y solo tú has devuelto la vida a este corazón sin latir; y tanta vida, y tanta ira.

Despierto y me miro, ¿me miro? te miro... luces tan bien y hueles mejor, hueles a amor, a vida, mi vida. Róbame un beso y di que me amas, abrázame fuerte, búscame, ámame. Te miro vacío y maquillo el dolor, maquillo el instante profundo que dio; y no lloro, sonrio, y no hablo, escucho tu voz.

Hablar, llorar, sentir... cadena perpetua de vida futura, cadena que entrelaza con acero las palabras y toma la conciencia mas recóndita de mi ser, "Te amo", palabras carentes si andan solas, compuestas de magia si se toman de la mano, son dos... dos solamente, justo como tu y yo, justo como todo en este mundo... dos.

Y miro tu imagen, grabada en mi mente, sonrio y me rio mientras miro de frente, bajo el pensamiento de loca demente, y lloro tu nombre reflejado y paciente, tal vez lo sepas, lo sientas, lo oigas, lo enfrentes, tal vez me ignores y llores, lamentes, lo puedo todo, omnisciente y presente, la vida me guía carente de vida misma y tu me miras deseando tenerme.

Moon C. G.