domingo, 11 de octubre de 2009

Noche...

Acaba de oscurecer, mira como cae la tarde. Me miras realmente sin observar, caminas sin tomar mi mano, oyes mi voz, mas no me escuchas, aunque grite, aunque llore. Siento que ignoras mis hazañas, que no me piensas mas. Derramas dulces palabras y luego te contradices sin hablar.

Vacios pensamientos que abarcan mi mente, vacía compañía que me confunde en mi agonía. Maldita confusión que entra en mi vida, que roza mis labios, en la noche iluminada por pequeños puntos iridiscentes de luz. Te pienso, te sueño, te amo.

Y miro tu fotografía, mirándome a través de esas ventanas de mar, que encierran tantos misterios, ocultando la agonía o la fantástica felicidad de tu ser. Hacerte feliz es un sueño que dudo estar haciendo realidad, y si es así... ¿cómo comprobarlo si no me dejas saberlo? Las palabras pueden ser arrasadas por el viento, las acciones, permanecen en el recuerdo.

Mira mis ojos y dí que me amas, acaricia mi rostro y toca mis labios, desnuda mi hombro y siente la suavidad de mi piel, besa mi cuello y embriagate de mi aroma, embriagate de mí.

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