miércoles, 18 de enero de 2012

El buen padre

Padres buenos hay muchos; buenos padres, hay pocos. No es difícil ser un padre bueno, en cambio, no hay nada más difícil que ser un buen padre.

Un corazón blando basta para ser un padre bueno, pero la voluntad más firme y la cabeza más clara son todavía poco para hacer un buen padre.

El buen padre dice sí y no cuando es no... El padre bueno solo sabe decir sí... El padre bueno hace de su niño un pequeño Dios que acaba en un pequeño demonio... El buen padre no hace ídolos... Vive la presencia del único Dios.

El padre bueno escoge la imaginación del hijo con juguetes del bazar, el buen padre echa a volar la fantasía del hijo dejándole crear un aeroplano con dos maderas viejas...

El padre bueno amantela la voluntad del hijo ahorrándole esfuerzos y responsabilidades... El buen padre templa el carácter de su hijo llevándolo por el camino del trabajo y del esfuerzo.

Y así, el padre bueno llega a viejo decepcionado, tardíamente arrepentido... mientras que el buen padre crece en años respetado, querido y es, a la larga, comprendido.

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