lunes, 21 de mayo de 2012

Mágico...

Recuerdo haber sentido la soledad en un rincón, haber entendido que la oscuridad estaba destinada para mi, que sentada en mi habitación comprendería el sentido de la felicidad en los demás...

Ahora, después de un tiempo... cuando te das cuenta de que tal vez la soledad es una señal más de seguir adelante, de luchar por tus metas... ahora que te das cuenta que la soledad puede acompañarte incondicionalmente a lo largo de tu vida sin traicionarte... es entonces ahora que caes en la cuenta de que tal vez nunca debiste renunciar a la soledad por tan solo un tiempo de "felicidad"...

Mirar a tus ojos, besar tus labios, tocar tu piel, despertar a tu lado y sonreír, tocar tu cabello, juguetear como dos niños y... amarnos, amarnos como nunca, como muchos, como pocos...

Todo una mentira, todo una ilusión que claro, como toda ilusión mientras dura es una belleza pero que cuando se va es un puñal en el corazón que duele, que duele y envenena... así es como me siento... no se qué sentir, he perdido la razón dos minutos: los suficientes para saber que no estarás más en mi vida, pero que sobretodo... ya no quiero verte más incluido en ella...

Mágico... fue mágico... pero eso... ya fue.....

Think a little bit about it...


Y ahora ¿por qué no sólo dejas de escribir y te animas a salir de ti misma?... a mirarte de reojo un poco, de ver en el objeto autómata en el que te has convertido. Mirando a todos sonreír aunque no estén aquí y recordando lo que se sentía sonreír con el alma, sonreír porque tenías una razón para hacerlo… porque no te habías perdido a ti misma en algún lugar de tu ciudad, del mundo.

Y así es como se siente. Mirando a todos lados sin encontrar una explicación, tratando de hablar y caminar… de poder mostrar tu furia sin reproches, sin que nadie siquiera piense en que lo has perdido todo… o al menos lo que era “todo” para ti.

Vivías un pequeño infierno, querida mía… lo que lleva a preguntarme qué es lo que realmente querías y aún sigues queriendo de ti misma. Un amor tras otro, sin descanso, sin intención alguna. Pero vamos que a quién tratas de engañar. Desahogándote con palabras, escribiendo enfurecida mientras has iniciado el día con el pie izquierdo y esperas no verlo porque sientes un gran repudio hacia él, si, así lo sientes, aunque mueras por aventarte a sus brazos diciendo que lo amas, que quieres compartir con él el resto de tus días; pero no puedes, no debes y no puedes… porque él te ha demostrado que no se lo merece, porque él sabe que estás loca por él y es tan orgulloso y tan frío que aunque le demuestres lo contrario, entonces tal vez, decida volver a ti. Volver cuando tu ya estés bien, cuando las cicatrices comiencen a ser venas horrendas marcando tu corazón, cuando otra persona comience a intentar sanarlas, aunque le cueste, aunque sea demasiado pronto.

Tantos momentos de sufrimiento culpándote a ti misma, tratando de encontrar una explicación razonable al fenómeno del amor. Entregándote cada noche, cada día con los más puros sentimientos, dejando tu corazón abierto a todo tipo de sentimiento que pudiera salir de él y por desgracia, también a todo lo que pudiera recibir: incluso mierda.

Y recuerdas todas esas veces que lo tomaste de la mano y sonreíste, cada caricia y cada beso, cada momento de complicidad, inclusive los enojos que terminaban en una reconciliación excepcional, todas las noches a su lado, la piel desnuda a la luz de la luna y el saber que eras suya y sólo suya, cada momento en que él te decía “¿Por qué no te aburres de mi?” y tu respuesta divagaba, pero siempre era la misma “Porque te amo”.

Sabes que tuvo que terminar por alguna razón que aún no logras entender… “Todo pasa por algo, pero es mejor no saber el por qué”. Mueres por llamarle decirle si le puedes ver y entonces, lanzarte directo a sus brazos, besarlo y decirle “Te amo, aún te amo”… pero simplemente… no puedes porque… no sabes si aún le amas.

Abre los ojos y mira a quien tienes de frente… mira cuantas personas han decidido extender su mano para sacarte del fango, aún cuando esto las hunda a ellas.

Es hora… hora de ser fuerte, tomar aire y salir de ahí, de ese pozo de suciedad… es hora de dejar a tu alma ser fiel a ti y poder demostrar que aún en los momentos de adversidad, el valor de ti misma, es mayor que cualquiera.

Pasado es pasado y es ahí a donde debe pertenecer por el resto de sus días.

Presente es presente… y en realidad es un regalo, uno que hay que disfrutar a cada segundo.

Futuro es futuro y es hora de darse cuenta de que él está ahí esperándote con los brazos abiertos… sólo depende de ti… el cómo será.